La ex mujer de mi amigo

La ex mujer de mi amigo

Esta historia paso hace cuatro meses, y pese al tiempo transcurrido ha dejado huella y algo más.
Las casualidades de la vida hicieron un reencuentro divertido, de recuerdos de anécdotas y melancólicos, morboso, que se convirtió en tórrido, con arrepentimientos, por lo iba a ser fugaz y que se ha convertido en algo que no se puede definir.
Hay que remontarse más de 20 años, cuando nos conocimos, ella era inicialmente la novia de un gran amigo y después fue su mujer. Yo también tenía pareja, con la cual también estuve casado muchos de esos últimos veinte años. Amistad no solo de grupo de amigos, pandilla, sino algo más, toda vez que entre las parejas había afinidad, y muchas veces salimos los cuatro. Salidas en las cuales se compartían confidencias y se bromeaba con el sexo, decía que tanto a ella como a mi amigo le gustaba jugar al parchís, y que cuando se comían una ficha llevaba aparejada una pena, ya fuera perder una prenda o hacer algo más, también en alguna ocasión contaba que era un poco exhibicionista, y que le gustará que los vieran u oyeran, sin llegar a nada, más allá que hablar de experiencias o fantasías, como pueden hacer parejas con cierta confianza. Salidas a la playa, en la cual ella era más desinhibida que mi pareja, ya que hacía topless y le gusta partes de abajo, digamos que, con poca tela, además de posturas, que a mi entender eran provocadoras, que probablemente le salían de manera natural. Por lo que realmente era algo más que una amistad, ya que de las conversaciones podrías intuir o fantasear con sus inquietudes, y más de una vez pensaba en ella de manera libidinosa.
Por circunstancias de la vida, hace aproximadamente cinco años, mis amigos se separan, y como suele pasar sin posicionarte por ninguno de ellos, la realidad es que al fin y al cabo mi amigo era él, diluyéndose la relación con ella, que no quiere decir la amistad, ya que si nos encontrábamos nos alegrábamos de vernos y hablábamos como si no hubiera pasado nada. En uno de esos encuentros ella nos contaba que había rehecho su vida, que tenía un noviete y que estaba muy feliz. Aparte de eso, en fechas señaladas cumpleaños, navidades nos intercambiábamos mensajes, sin que hubiera más que eso.
Igualmente, tres años después mi matrimonio se fue al traste. Cuando ella se enteró nos mandó los típicos mensajes de apoyo tanto a mi ex como a mí, pero nada más que eso.
Hace cuatro meses, era su cumpleaños, una cifra redonda, además, 50 tacos, con lo que esa mañana, de camino al trabajo en la zona del puerto canteras, le envíe un mensaje a primera hora de la mañana, en el cual la felicitaba y le deseaba lo mejor para esa nueva década que iniciaba, así como que tuviera un gran día, sin pensar la sorpresa que finalmente me llevaría, y más cuando no había sido buscada.
Por la tarde noche, cuando salía del curro de camino al coche para ir a casa, ya que vivo por la zona norte de la isla, cuando pasaba por una plazoleta en una calle principal, muy concurrida y conocida de la ciudad, llena de terrazas escuche que me llamaban y cual no fue mi sorpresa que era la cumpleañera, que estaba con dos amigas más y dos chicos, eran 5 personas, la situación del COVID y las restricciones no daban para más de 6 por mesa en ese momento y me dijo que me tomara algo con ellos, a lo cual accedí encantado. Mi intención era pedir una cerveza e irme, ya que tenía que conducir, después de la primera, entre risas con las amigas, me dijo que me tomará otra, yo estaba reticente por tener que conducir, pero estaba a gusto y soy fácilmente convencible. Una vez acabada la segunda, quería que me tomará una tercera y le dije que no, que en breve me marchaba ya que tenía que coger el coche, y tenía más de 20 minutos de carretera. Ella insistía y entre bromas y risas con las amigas, me decía que la casualidad había hecho encontrarnos y que era su regalo de cumpleaños. Entre risas y bromas me decía, que, si quería, me podría quedar a dormir en su casa, recalcando eso de solo a dormir, con más risas de sus amigas, a lo cual le dije que al día siguiente trabajaba, y que no tenía ropa, ella rápidamente me dijo, que eso era lo de menos, que en su casa todavía había un pijama, alguna camisa y ropa interior de su antigua pareja. Sorprendido por la revelación, ya que no lo sabía, le pregunte que había pasado y me dijo, estoy de fiesta no quiero amarguras, y en eso quedo todo.
Que no tuviera novio, la invitación a dormir en su casa, más las dos cervezas hizo que me viniera arriba y pedí un cubata, más risas en la mesa y vacilón por parte de los amigos y amigas, alguna mirada furtiva, y comentarios acerca de que yo era el regalo. Después vino otro y otro más, hasta que sobre las 10.30 nos dijeron, si queríamos pedir la última ronda, la cumpleañera dijo que cerraba la cuenta, acabáramos la copa que teníamos entre manos y que nos fuéramos todos a su casa. Y más o menos eso fue así, ya que a las 11 cuando nos echaban de la terraza, las dos parejas de amigos pusieron excusas y se marcharon a sus casas, ya que tenían que trabajar al día siguiente. En ese momento, nos miramos y le dije, era en serio lo que podría dormir en tu casa, no estoy para coger el coche, y me dijo por supuesto, vamos a mi casa, de camino hablamos de temas más personales, acerca de nuestra situación actual, hubieron ciertos roces fugaces entre los dos y porque no reconocerlo, un deseo irrefrenable de sexo con ella, imaginaba sus tetas y tangas en la playa, y el alcohol hacía que estuviera desinhibido, sin importarme en ese momento que fuera la ex mujer de un buen amigo, intente preguntarle qué había pasado con su novio, pero me dijo, ya te contaré hoy es mi cumpleaños y todavía no ha acabado el día, quiero empezar con buen pie esta nueva etapa de mi vida, y me dio un beso en los labios, probablemente fruto del alcohol que también hacían mella en ella.
Llegamos a la casa, estaba noqueado por el casto pero insinuante beso, y me dijo como si estuvieras en la tuya, ponte cómodo si quieres te dejo el pijama o coge una camiseta de mi ex, en ese armario las tienes, que yo me voy a dar una ducha para relajarme y cambiarme, si quieres te puedes duchar conmigo, a lo cual me negué y le dije, no vayamos a hacer nada de lo que mañana estemos arrepentidos, ella río y me dijo, amigo, yo hoy 50 años, tu 53, separados hace tiempo, “carpe diem”, si cambias de opinión nos enjabonamos juntos y se fue al baño dejando la puerta abierta. La cabeza daba vueltas, con sentimiento de traición a mi amigo, al cual vería en breve, e intentando autoconvencerme que no era correcto lo que íbamos a hacer, aunque el alcohol me decía lo contrario. Tonto de mí, fui a otro baño, y me di una ducha bien fría, para calmar mi calentura y contradicciones, salí de la ducha antes que ella, abrí el armario, y cogí un pijama que encontré, y me dirigí al salón, sin saber que hacer puse la tele y me senté en el sofá. A los dos minutos llego ella con un camisón de esos de satén que esconden poco con una botella de champagne y dos copas, la descorcho y brindamos, yo dije por tus 50 y 50 más y ella riéndose, me dijo porque me hagas un buen regalo y sea una noche inolvidable, volviendo a besarme, esta vez ya no fue un beso casto, sino cargado de erotismo y pasión, el cual fue respondido con intensidad por mi parte, ella río y dijo, por fin el señorito no tiene reparos, me cogió de la mano y susurrándome y mordisqueándome la oreja dijo, vas a darme lo que quiero, lo que parecía una frase inocente, acarreaba mucho más, e inocente de mí le dije, que era todo de ella. Para que fue aquello, cogió la botella y con la otra me llevo a su dormitorio mientras nos besábamos, la intente tocar, pero no me dejaba, una vez allí me dijo, me vas a obedecer, y recordé su carácter mandón, a lo cual, entre risas, le conteste, es tu cumple y soy tu regalo. Rápidamente y sin preámbulos me desnudo, y dijo mi niño, ya estas así sin tocarte, jajajajajaj, además como a mí me gustan rasurado, que nuestra generación es de pelo en pecho, y se creen muy machotes, se dirigió a la mesa de noche y saco una especie de ataduras, como muñequeras y tobilleras y me dijo, túmbate en la cama, inmovilizándome manos y pies a las patas de la cama, y se me subió encima, y pude ver que debajo de aquel camisón no llevaba nada, la vista era un coño perfectamente depilado y unas tetas que querían salir de aquella ropa que le sobraba, cogió la botella de champagne y me lo tiró en la polla, que más dura no podía estar y empezó a lamer los restos de bebida que me habían quedado, en el pubis, huevos, muslos, tronco de la polla, pero sin metérsela en la boca, haciéndome sufrir, ya que la muy cabrona a la vez se había puesto en posición de un 69, pero sin dejarme tocarla, ni besarla, ya que estaba bien atado, por lo que solo tenía ante mi la vista de su raja y de las tetas, que no eran grandes, pero por eso seguían estando bien colocadas. Ella quería jugar y disfrutar, y empezó a tragarse la polla hasta el fondo, mientras seguía derramando el champagne, haciéndome una mamada que nunca olvidaré, no solo por la sensación del frío de la bebida, sino porque la jodía era una gran feladora. De vez en cuando paraba y me decía, ahora me toca a mí, y se ponía de cuclillas, y llevando ella el ritmo, hacia que le comiera del coño al ojete del culo y vuelta, parando en ocasiones para que me esmerara en comerle o bien el coño o el culo, mientras me pajeaba suavemente. Quería jugar sin que nos corriéramos, disfrutar del momento y de su posición de poder, de tenerme a su antojo, lo cual era totalmente nuevo para mí, y que me estaba resultando muy placentero. Después de eso volvió a comerme la polla, escupírmela y cuando la tuve bien dura se monto en ella al revés y empezó a cabalgarme de espaldas a mí, llevando el ritmo que ella quería, mientras se intentaba rozar el clítoris, y asimismo se veía en un espejo que cubría la puerta de un ropero enfrente de la cama, inmovilizado mi vista no podría ser más espectacular, un culo prieto para su edad y mi polla entrando y saliendo de su húmedo coño, estaba a punto de correrme y se lo dije, parándose ella y me dijo aún no, quiero seguir, además antes me tengo que correr yo, que es mi cumpleaños, y volvió a ponerme el coño en la boca, presionándome la cara con su pubis y culo haciendo que mi boca cubriera toda su raja y la nariz acariciara su ojete, succionando a la vez que mordisqueaba su clítoris, cogía aire mientras podía, ya que estaba desbocada y sentía todo su peso sobre mi cabeza, a la vez ella se pellizcaba los pezones y gemía como poseída, gritándome cabrón que bien me comes, me tienes caliente como una perra, no pares, que me voy a correr en nada, yo me afanaba hasta que tenso sus músculos pélvicos, se estremeció de placer y se corrió, notando sus espasmos en mi boca, mientras me decía de todo. Separo su coño de mi boca y se recompuso como pudo, me beso en la boca y me dijo, no creas que he terminado, volviéndome a montar, esta vez mirando para mí, mientras con una mano se tocaba el clítoris y con la otra se apoyaba sobre mi pecho, yo le decía que no iba a durar nada y ella me dijo, no te preocupes, estoy tan cachonda que me correré otra vez antes que tú, parando su intensidad de la cabalgada para que no me corriera, y llevando el ritmo que ella quería, hasta que volvió a coger ritmo, y le dije, no puedo más, lo siento y cuando me iba a correr, note su nuevo orgasmo en forma de corrida que estaba teniendo, con ese liquido caliente que brotaba de su coño y caía por mi polla. En ese momento me beso, y me dijo, gracias, gran celebración de cumpleaños, soltándome los amarres, tras lo cual nos besamos apasionadamente y nos quedamos profundamente dormidos.
A las 7 de la mañana, me desperté, sin los efectos del alcohol, con mucho arrepentimiento, sintiendo haber traicionado a un amigo, la mire y me dije, no ha sido un sueño, sin saber reaccionar ante la situación, y libre de las ataduras empecé a besarle la espalda y darle los buenos días, ella no se si por sueño o también arrepentimiento, con sentimiento también de culpa por su amistad con mi ex, como luego nos confesamos, se hacía la remolona, con lo cual no insistí, me duche, desayunamos, cruzamos pocas palabras y me fui a trabajar y ella también. Ese día nos cruzamos algunos mensajes, sin ser de arrepentimiento eran de una sensación rara, a los días siguientes seguimos con mensajes, cada vez mas espaciados y finalmente estuvimos casi dos meses sin contactar. Por supuesto, sin decirle nada a mi amigo, ni ella a mi ex, un mes después me envalentoné, le escribí le dije de volver a vernos para tomar algo y hablar del tema y nuestros sentimientos y así lo hicimos. Pero eso es otra historia que algún día escribiré.

Publicado por: interesante50
Publicado: 18/09/2021 00:30
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Comentarios: 1
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Comentarios (1)

rjmencey | 20/09/2021 11:11

Las vueltas de la vida

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